Dinámica de la Información

Existir es procesar información. Desde los procesos biológicos más simples hasta las decisiones más complejas de nuestra sociedad, todo está ligado a la interpretación, transmisión y manipulación de datos y significados. En el nivel más básico, la vida misma se define por su capacidad de adaptarse al entorno a través del intercambio de información. Lo que percibimos como decisiones, cultura o incluso identidad son, en última instancia, sistemas organizados para interpretar y actuar sobre esos flujos de información.

Habitamos espacios de información. Estos no son lugares físicos, pero son tan reales como cualquier paisaje que podamos recorrer. Están formados por las ideas que compartimos, las historias que contamos y, en general, las narrativas que organizan nuestras vidas. En estos espacios, convivimos, colaboramos y competimos. Del mismo modo que el mundo físico tiene sus leyes, los espacios de significado también se rigen por reglas, teniendo sus ejes en la coherencia, el contexto o la influencia. Al servir para percibir y entender la realidad, son por ende espacios de competencia, dispositivos de poder.

La información no es estática ni neutral. Se mueve con una lógica propia, se transforma en cada intercambio. Puede ser un recurso para construir consensos y confianza, pero también un arma para dividir y manipular. Las grandes narrativas de la humanidad —religiones, ideologías, identidades nacionales— no son más que sistemas de información codificados que compiten por definir nuestra realidad compartida.

A la hora de competir por controlar dichos espacios de información tan importante es el mensaje como el canal.

La dinámica de la información atraviesa todos los aspectos de nuestras vidas. Desde cómo entendemos los conflictos globales hasta cómo tomamos decisiones individuales. Entender este fenómeno más allá de ser un lujo intelectual; es una necesidad para navegar un mundo, este mundo, donde las ideas tienen el poder de configurar realidades colectivas que trascienden al individuo y la lucha por su control se libra en lo tangible y lo intangible.

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