Los límites del micro-targeting político

Desde la emergencia de la opinión pública como fenómeno colectivo en las sociedades modernas (especialmente occidentales), desde la invención de la imprenta, los medios de comunicación se han consolidado como la principal fuente de información ante el ciudadano para la formación de su opinión sobre asuntos de toda índole, especialmente política. La información es poder, como bien sabemos. Por ende, los medios de comunicación se convirtieron de manera natural en un espacio de batalla. Se desarrollaron técnicas e instrumentos específicos para la batalla en dicho espacio: anuncios, técnicas de marketing, desarrollo o cooptación de medios y demás. Internet no es nada más que la siguiente iteración y, en la actualidad, es la principal fuente de información política para una mayoría. Por ende, en Internet encontramos un conjunto mucho más avanzado de técnicas y herramientas políticas, la principal siendo el manejo del big data derivado de las redes sociales. Dicho big data permite principalmente una cosa: segmentar, generar perfiles específicos, apreciar relaciones no lineales y complejas. Conocernos mejor que a nosotros mismos y distribuir anuncios personalizados, dándonos lo que queremos exactamente. Mucho se ha hablado de este fenómeno, especialmente desde 2016, tras la primera victoria de Trump. durante 5 segundos

Desde la emergencia de la opinión pública como fenómeno colectivo en las sociedades modernas, especialmente occidentales, desde la invención de la imprenta, los medios de comunicación se han consolidado como la principal fuente de información para que el ciudadano forme su opinión sobre asuntos de toda índole, especialmente política. La información es poder, como bien sabemos. Por ende, los medios se convirtieron de manera natural en un espacio de batalla, desarrollándose técnicas e instrumentos específicos para luchar en dicho espacio: anuncios, técnicas de marketing, desarrollo y captación de medios, entre otros. Internet no es nada más que la siguiente iteración, y en la actualidad es la principal fuente de información política para una mayoría. En internet encontramos un conjunto mucho más avanzado de técnicas y herramientas políticas, siendo la principal el manejo del big data derivado de las redes sociales; dicho big data permite principalmente segmentar, generar perfiles específicos y apreciar relaciones no lineales y complejas, conociéndonos mejor que a nosotros mismos y distribuyendo anuncios personalizados que nos dan exactamente lo que queremos. Mucho se ha hablado de este fenómeno, especialmente desde 2016, tras la primera victoria de Trump.

Hoy aprovecho para rescatar la conversación que grabé hace un tiempo con el doctor Jens Koed, quien por aquel entonces investigaba las potencialidades de las redes sociales en la comunicación política.

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